Dicen que el ahorro es la base de la fortuna, y es por eso que las personas que logran una buena planificación de sus gastos a menudo pueden darse gustos que los gastadores desmedidos deben dejar de lado. Por eso, el aprender a disfrutar de las bondades de lo ahorrado es una manera de premiar el esfuerzo por saber guardar en épocas en que es viable.

Lo bueno es ahorrar y de vez en cuando darse un gusto con ese dinero: una salida familiar, la compra de una prenda de vestir deseada o de un libro son simples, pero el aprovechar el dinero atesorado en pequeñas cosas sirve como premio (y ayuda psicológica) a una buena economía propia. Guarda y, cuando puedas, recuérdatelo para sumar fuerzas y seguir haciéndolo.

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