
Vivimos dentro de dos inflaciones: lo barato, lo caro y lo irrepetible
A veces una comida cualquiera acaba explicando mejor la economía que muchos informes. Alguien se queja de lo que cuesta hoy una entrada de concierto. Otro responde que en 1996 tampoco se iba a tantos conciertos, ni se viajaba tanto, ni se cenaba fuera con la frecuencia con la que muchos lo hacen ahora. Los dos tienen parte de razón,












