Que una sociedad basada en el capitalismo necesita de un flujo constante de financiación está fuera de toda duda. Los préstamos son, en una inmensa mayoría de casos en empresas y en el sector industrial en general, el motor que los mantiene
activos y evita que el precipicio se abra a los pies del autónomo, de los emprendedores y de los empresarios, sobre todo de los propietarios de una Pyme.

En estos momentos nuestro país mantiene una posición de reserva, un status quo que solo beneficia a la banca y a los grandes actores financieros, puesto que han suprimido casi en su totalidad el acceso al crédito o al menos han elevado enormemente las condiciones para acceder a ellos.

Sin embargo, no todo son malas noticias en el mundo financiero y, afortunadamente, todavía existen algunos tipos de créditos que se abren al acceso de los ciudadanos. Si quieres saber cuáles son los tipos de créditos que existen y cuáles son los créditos más fáciles de conseguir, solo tienes que hacer clic en este enlace y acceder a la más completa información en este sentido.

Falta nos hace saber que existen posibilidades para que las empresas, sin importar su tamaño, puedan recurrir a un dinero rápido para evitar pérdidas elevadas de dinero o de clientela, no poder aprovechar una oportunidad de inversión o tener que parar la producción por no pagar a sus empleados, proveedores o los servicios energéticos.

De igual manera, las familias necesitan estos conocimientos para que, en casos de urgencia o necesidad, puedan recurrir a aquella entidad financiera que les proporcione el suficiente capital, con buenas condiciones de devolución, para hacer frente a los gastos sin verse abocados a la ruina.

En la web a la que redirige el enlace aconsejado, podremos saber los créditos a los que tenemos acceso, ya que muchos de ellos no son conocidos por el gran público; estos pueden ser los créditos rápidos al consumo, los préstamos personales, personales de estudios, los que no necesitan número de cuenta bancaria, los microcréditos, el crédito comercial y los préstamos rápidos online.

Con estos préstamos podemos valorar qué opciones se adecúan más a nuestras características y necesidades, y podremos elegir entre un grupo amplio de posibilidades cuál de todos ellos nos ayuda a ahorrar.

Cómo ahorrar pidiendo un préstamo personal

De toda la oferta existente para acceder a crédito, la fórmula de préstamo personal sigue siendo a día de hoy la más solicitada. Para ahorrar con este tipo de crédito basta seguir unos simples consejos, los que vamos a ofrecer a continuación.

El primer factor a considerar a la hora de contratar un préstamo personal no es otro que elegir sabiamente el plazo adecuado de devolución. De este modo, evitaremos cuotas e intereses demasiado elevados. Y es que no solo los intereses y las comisiones son elementos a valorar, determinantes en el coste final de un crédito, aunque tampoco debemos restar importancia a estos dos valores.

La extensión de los plazos es, probablemente, el elemento más decisivo sobre el coste final a pagar y la cuota mensual a pagar. En el caso de los préstamos personales, que suelen tener plazos muy cortos para su devolución, se puede pecar de dejar una cuota mensual demasiado elevada, que nos asfixie en nuestra diario y que provoque que no podamos llegar a fin de mes ni disfrutar de algún tipo de descanso vacacional. En contra posición, elegir un periodo más largo para la devolución va a encarecer enormemente el gasto global por los intereses aumentados que lleva esta opción, aunque la cuota mensual sea más baja y nos permita respirar cada mes.

Para que nos hagamos una idea; la comodidad de pagar menos durante periodos más largos puede acarear unas pérdidas en intereses bastante elevadas, superiores a los 1000 euros para préstamos de 10.000.

La solución se encuentra en el equilibrio en los plazos, debemos pensar seriamente, y con tiempo para el análisis, qué plazos y cuotas nos van a ser más beneficiosos para nuestros intereses. El préstamo personal es una de las herramientas más útiles para financiar compras de media y alta envergadura, como puede ser la compra de un vehículo, una reforma en el hogar o en el local comercial, e incluso para financiar una carrera de estudios, por lo que no debemos renunciar a este modelo, solo tenemos que encontrar la mejor relación posible entre cuota mensual, los intereses generados y el periodo para pagarlo.

Busca y compara, no te detengas en la primera oferta, aunque esta venga de tu banco, ese que, erróneamente, describimos como “de confianza”. A estas alturas ya sabemos que ese tipo de expresiones, como “tu banco amigo” o cualquier otra son meros eslóganes que nada tienen que ver con la realidad, son entidades en busca de su propio beneficio, debemos actuar del mismo modo y luchar por nuestros intereses.

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