Ciertamente, el consumo depende en gran medida de como perciba el mercado, bueno, de eso y de sus ingresos. Y la verdad es que ninguna de las variantes va muy bien en España; tanto que tenemos la confianza de los consumidores por los suelos y eso supone que cada vez compramos más y reducimos nuestro gasto al mínimo indispensable, evitando casi todo tipo de excesos, que en otra época considerábamos normales.

La confianza de los consumidores por los suelos

La realidad es que hablamos de nada menos que una confianza media de los españoles de solamente  36,7 puntos sobre 100 de máximo. Y eso no es lo peor, si no que basta sacar conclusiones con el hecho de que se ha caído el indicador 13 puntos más que en el mes de junio, y 36 puntos menos que hace un año. O sea, que además de suspender a la situación de España y creer que no va a mejorar, somos muy pesimistas, y ese pesimismo se ha acelerado este verano.

Sin embargo, aunque los datos son como para caer hacia atrás, la realidad es que cuándo se acabe el buen tiempo, se vaya la gente que estaba contratada temporalmente al paro, y veamos el incremento del IVA junto con la eliminación de subvenciones o ayudas, creo que este valor se va a caer aún más o sea que la nota de España se va a quedar en un suspenso de esos que pasaremos en cuarta convocatoria. Así que vamos mal… muy mal…

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