Marino Property Advisory advierte sobre la desaceleración del mercado inmobiliario ante la incertidumbre geopolítica y la escalada de los costes energéticos

Silvia Pastor

La firma de consultoría inmobiliaria Marino Property Advisory ha presentado un informe que revela un enfriamiento en el mercado inmobiliario de Cataluña, destacando especialmente las zonas de Barcelona, Girona y la Costa Brava. Este cambio en la dinámica del sector responde a diversos factores que están influyendo en las decisiones de compradores e inversores, en medio de un escenario global marcado por la incertidumbre y la escalada en los costos energéticos.

Durante el primer trimestre de 2026, las observaciones de la firma indican una caída significativa en el volumen de operaciones, particularmente en segmentos como la adquisición de segundas residencias y en el interés de inversores extranjeros, que tradicionalmente han sido pilares en el mercado costero catalán. Aunque no se percibe un desplome abrupto, sí se nota un cambio sustancial en el comportamiento de los compradores, quienes ahora tardan más en decidir, elevando el tiempo entre la visita y la posible compra, y mostrando una mayor disposición a negociar precios. Además, se ha incrementado el número de visitas sin que estas se traduzcan inmediatamente en cierres de ventas, señal de una mayor cautela en el sector.

Expertos de Marino Property Advisory señalan que, en esta coyuntura, los consumidores adoptan una postura más analítica y prudente, lo que obliga a los vendedores a ajustar sus expectativas y estrategias. La escalada del coste de la energía, que afecta tanto al combustible como a otros servicios básicos, ha repercutido en la movilidad, el turismo residencial y la confianza general del mercado. Estas variables están provocando un enfriamiento progresivo de la demanda, afectando especialmente a las áreas que dependen en gran medida del mercado internacional, como la Costa Brava.

Aunque los analistas descartan que esta situación se asemeje al colapso inmobiliario de 2008, advierten sobre la posibilidad de una corrección moderada en los precios. La menor sobreoferta, una banca más sólida y criterios de concesión de créditos más responsables configuran un escenario distinto, en el que una bajada de entre el 5% y el 15% en algunos activos no resulta improbable si persiste la incertidumbre.

Este contexto, sin embargo, puede ofrecer oportunidades a compradores con recursos disponibles o con financiación preaprobada, que podrían aprovechar para negociar condiciones más favorables. Las propiedades que presentan mayores riesgos de ajuste en su valor incluyen aquellas con precios inflados, inmuebles en estado que requieren reformas, segundas residencias en zonas con menor demanda y activos con baja eficiencia energética.

Desde Marino Property Advisory recomiendan a los propietarios ajustar los precios a la realidad del mercado y mejorar la presentación de sus inmuebles. La implementación de estrategias de marketing profesional y la evitación de sobrevaloraciones iniciales son claves para facilitar las ventas. Aun en un escenario de enfriamiento, los inmuebles con una buena posicionamiento siguen mostrando capacidad de venta, siempre y cuando cuenten con una estrategia clara y bien definida, en lugar de actuar con improvisación en un mercado cada vez más selectivo y cauteloso.

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