El agua caliente sanitaria es un elemento necesario tanto para nuestro confort como para nuestro bienestar. Cuando hablamos de este tipo de agua, nos estamos refiriendo a esa agua que se caliente en la vivienda para realizar determinadas funciones como la higiene personal, el lavado de los platos u otros usos de limpieza. Se estima que el agua caliente sanitaria es una cuarta parte del consumo total de la vivienda, una cantidad muy importante que nos tiene que hacer pensar en métodos para ahorrar en su consumo.

Acumulador de agua para ahorrar en consumo

En la actualidad, los sistemas instantáneos que calientan el agua como son los calentadores de gas, eléctricos o las calderas de calefacción, son los mecanismos más utilizados para que una vivienda tenga agua caliente. El problema de este tipo de sistemas, es que se desperdicia mucha agua hasta que el agua alcanza la temperatura deseada en el punto de destino. Para evitar esto, una buena práctica es el uso de un acumulador de agua. Este tipo de dispositivos se encargan de mantener el agua caliente en un depósito para que pueda ser empleada en cualquier momento.

Aunque es recomendable disponer de este tipo de acumulares en el hogar para ahorrar en el consumo de agua, se hace más importante en aquellos hogares donde el uso del agua caliente va a ser elevado y frecuente.

Para aprovechar al máximo sus características, es muy importante que los depósitos acumuladores y las tuberías de distribución de agua caliente estén bien aislados. De esta forma el agua tardará más en enfriarse, pudiendo hacer uso de ella desde el primer momento.

Revisión periódica de la instalación

Para que estos depósitos de agua nos ayuden a ahorrar en nuestro consumo, es importante que cada cierto tiempo hagamos una revisión de la instalación para asegurarnos de que no hay ningún tipo de fugas que pueda hacer que el agua se pierda.

Si en el baño o la cocina utiliza grifos independientes tanto para el agua fría como para el agua caliente, sería interesante cambiarlos por modelos monomando. Estos grifos permiten una mejor gestión del agua caliente, que en caso de estar a muy alta temperatura, se podría regular mejor hasta alcanzar la temperatura ideal.

Control de la temperatura del agua

También es importante utilizar de forma eficiente el termostato del acumulador. Esto nos permite graduar la temperatura a la que saldrá el agua caliente. Cada grado de más, supone un aumento exponencial tanto en la generación de esta agua caliente, como también de su mantenimiento el resto del día. Selecciona la temperatura según tu gusto, una temperatura optima, rondaría alrededor de 45ºC evitando que después tengas que mezclar el agua por exceso de temperatura.

En el caso de que no tengas que mezclar el agua, significará que está a una temperatura idónea. Si tienes que mezclar, supondrá un desperdicio de energía y agua puesto que primero tendrás que calentar para después tener que enfriarla antes de su uso.

Así que ya sabéis, el uso de acumuladores de agua puede sernos de gran ayuda si queremos ahorrar el consumo de agua en nuestro hogar. Un ahorro con el que estaremos ayudando a nuestra economía doméstica y también al medio ambiente.

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