8 de cada 10 hogares ha reducido el uso de la calefacción para ahorrar en su factura de la luz en plena ola de frío

La conocida como cuesta de enero vuelve a ejercer una fuerte presión sobre la economía doméstica de muchas familias, que este año se ven obligadas a modificar sus hábitos cotidianos para hacer frente al encarecimiento de la factura eléctrica, incluso en pleno invierno y en medio de temporales y olas de frío.

Según el estudio Hábitos y percepción del sector energético en España 2026, elaborado por la startup Camby, especializada en el ahorro energético, ocho de cada diez hogares han reducido el uso de la calefacción o del aire acondicionado como medida directa para contener el importe del recibo de la luz. Sin embargo, estos sacrificios no siempre van acompañados de decisiones estructurales que permitan un ahorro más eficaz.

El informe revela que solo el 30% de los encuestados ha comparado tarifas eléctricas durante este periodo y apenas el 15% ha llegado a cambiar de proveedor, a pesar de que la elección de la tarifa es uno de los factores que más influyen en el coste final de la factura. Para Mario Fernández, CEO y cofundador de Camby, esta situación se debe en gran medida a la complejidad del sistema eléctrico. “Es un sistema poco transparente, lo que frena a muchas personas a la hora de comparar o cambiar. El ahorro no debería depender del tiempo o los conocimientos del usuario, sino de soluciones inteligentes que actúen de forma automática”, señala.

La factura eléctrica, fuente de preocupación constante

La incertidumbre en torno al coste mensual de la luz se ha convertido en un motivo habitual de estrés. El 57% de los hogares reconoce que le preocupa no saber cuánto pagará cada mes, lo que dificulta la planificación financiera y refuerza la sensación de pérdida de control sobre un gasto básico. Además, la mitad de los encuestados asegura haber cambiado rutinas diarias para reducir el consumo, como cocinar menos en casa o acortar la duración de las duchas.

Este impacto va más allá del ámbito económico. Según el estudio, casi dos de cada diez hogares admiten sentir estrés o ansiedad cuando reciben la factura eléctrica, una cifra que evidencia el peso emocional que el coste de la energía tiene en la vida cotidiana.

Una subida que se acumula mes a mes

El aumento del precio de la electricidad se refleja de forma clara en los recibos. Siete de cada diez hogares aseguran que su factura ha subido al menos diez euros mensuales en el último año. Más de la mitad de ellos paga entre 10 y 20 euros más, mientras que un 16% declara incrementos superiores, lo que confirma una “subida silenciosa” que se va acumulando de manera progresiva en la economía familiar.

Ante este escenario, Camby propone un modelo de autoswitching energético que busca simplificar la gestión de la electricidad. Mediante el análisis continuo de las tarifas del mercado y del consumo real de cada usuario, la plataforma identifica oportunidades de ahorro y realiza los cambios necesarios de forma automática, sin intervención del consumidor.

Una alternativa que, según la compañía, aporta claridad, tranquilidad y un ahorro sostenido en el tiempo, especialmente en periodos de mayor presión económica como la cuesta de enero, cuando cada euro cuenta en los hogares.

Más sobre cómo ahorrar:

Scroll al inicio