Hasta hace poco, cada mañana me tomaba un café en una cafetería cercana a mi trabajo antes de empezar la jornada. El precio del café era de 1,4 € (que ya está bien). Como siempre me pedía un vasito de agua, dejaba 10 céntimos de propina por el servicio.

Mi sorpresa fué cuando volví de vacaciones y el café ya costaba 1,5 €. El primer día lo pagué y dejé mis 10 céntimos de propina. El segundo día  lo pagué y no deje propina. El tercer día no entré y decidí prescindir de ese café mañanero. La razón es que de pronto para mi un café ya no valía lo que pedían por él (250 de las antiguas pesetas). Y es que las cosas valen lo que uno esté dispuesto a pagar por ellas y yo ya no estoy dispuesto a pagar ese dineral que al año suman 360 € en cafés.

La cafetería está en pleno centro de Madrid y evidentemente su público objetivo son los turistas para los que estar sentados en una terraza junto a la puerta del Sol vale ese precio, bueno, pues lo que si he visto, es que cada día hay menos gente de los que éramos habituales cada mañana a la misma hora.

3 Comentarios

  1. pues a mi lo que mas me gusta por la mañana es un cafe expreso.He optado por comprarme la cafetera nesspreso de las capsulas que auncian por la tele.Sale tan rico como el de la cafeteria de debajo de casa e incluso mucho mejor que el algunas cafeterias.Y weno tan solo sale a 33 centimos cada capsula de cafe
    Creo que he amortizado y requeteamortizado la compra de la cafetera.

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