Los 5 errores patrimoniales más comunes al empezar el año y cómo evitarlos a tiempo

Enero se sitúa entre los meses en los que se cometen más errores en la toma de decisiones patrimoniales en España. Tras superar la habitual “cuesta de enero”, muchas familias tratan de reajustar su economía de forma apresurada y sin una planificación integral, lo que puede derivar en consecuencias económicas, fiscales e incluso familiares a medio y largo plazo.

De acuerdo con cifras del Banco de España, más del 60 % de los hogares admite no contar con una planificación financiera bien estructurada. Esta falta de previsión suele traducirse en un mayor endeudamiento, la pérdida de oportunidades de ahorro y una exposición más elevada a riesgos legales y fiscales. Desde el Grupo Pérez-Pozo, firma especializada en gestión patrimonial y derecho preventivo, advierten de que el verdadero problema no radica únicamente en los ingresos o los gastos, sino en la manera en que se organiza y protege el patrimonio desde una perspectiva preventiva.

“El comienzo del año es un momento clave para revisar, ordenar y proteger el patrimonio familiar. No hacerlo a tiempo suele salir caro, tanto económica como emocionalmente”, explica Carmen Pérez-Pozo Toledano, fundadora y CEO de Grupo Pérez-Pozo.

Con el objetivo de ayudar a las familias a empezar el año con bases sólidas, desde el despacho comparten los cinco errores patrimoniales más comunes al iniciar el año y cómo evitarlos:

1. Confundir ahorro con planificación patrimonial: Ahorrar sin una estrategia clara es uno de los errores más habituales. Muchas familias acumulan dinero sin tener en cuenta aspectos clave como la fiscalidad, la inflación o la diversificación. La planificación patrimonial permite dar un sentido al ahorro, alineándolo con objetivos vitales como la jubilación, la protección familiar o la sucesión.

2. Tomar decisiones impulsivas tras la cuesta de enero: La presión económica de enero lleva a cancelar inversiones, rescatar planes de ahorro o endeudarse sin analizar las consecuencias. Actuar desde la urgencia suele generar pérdidas innecesarias. Contar con un plan previo permite afrontar este periodo con liquidez suficiente y sin comprometer el futuro financiero.

3. Olvidar revisar testamentos y seguros (hasta que ya es tarde): Muchos testamentos, seguros y poderes están desactualizados sin que sus titulares lo sepan. Cambios familiares o legales pueden convertirlos en un problema serio. No revisarlos a tiempo puede provocar conflictos entre herederos y un sobrecoste fiscal innecesario.

4. Desconocer el impacto fiscal de las decisiones patrimoniales: Vender un inmueble, hacer una donación o reestructurar inversiones sin asesoramiento puede implicar una carga fiscal inesperada. Muchas familias toman decisiones en enero sin calcular impuestos futuros, lo que acaba erosionando el patrimonio. La prevención fiscal es una herramienta esencial de protección.

5. Pensar solo en llegar a fin de mes y no en el legado familiar:
Resolver el corto plazo sin una visión de futuro es un error recurrente. La gestión patrimonial no va solo de números, sino de ordenar el patrimonio y el legado familiar. La ausencia de planificación sucesoria continúa siendo una de las mayores fuentes de conflictos familiares.

Planificar el año es proteger el patrimonio

Más allá de los números, una buena planificación patrimonial aporta tranquilidad. “Cuando una familia sabe que su patrimonio está ordenado y protegido, toma mejores decisiones y reduce el estrés financiero”, señala Carmen Pérez-Pozo Toledano. La gestión patrimonial es un proceso continuo que combina estrategia, prevención y acompañamiento humano. Empezar el año revisando y ordenando el patrimonio, con un plan claro permite anticiparse a problemas, aprovechar oportunidades y evitar errores difíciles de corregir.

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