El cierre de oficinas y cajeros no ha impedido una mejora del acceso presencial a los servicios bancarios en España. Es una conclusión que puede parecer contraintuitiva, pero que el Banco de España recoge con datos en su Informe de Inclusión Financiera 2025: entre 2021 y 2024 se redujo el número total de puntos de acceso, pero también cayó el número de municipios y ciudadanos sin atención bancaria presencial.
La clave está en el despliegue de oficinas móviles, los llamados ofibuses, y en algunos cajeros instalados en localidades pequeñas. La mejora se concentra sobre todo en el medio rural y en municipios de menos de 500 habitantes, donde la desaparición de sucursales había dejado a muchos vecinos dependiendo de desplazamientos largos, familiares o banca digital para operaciones básicas.
Menos oficinas, pero más municipios con algún acceso
El informe presentado por la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, en Valladolid, analiza la evolución de la accesibilidad bancaria y al efectivo, e incorpora por primera vez un estudio específico sobre la inclusión financiera de la población inmigrante.
Entre 2021 y 2024, los puntos de acceso presencial a servicios bancarios bajaron un 2,5 %, hasta situarse en 67.166. En ese periodo se cerraron 1.637 oficinas bancarias, un 8,6 % menos, y desaparecieron 1.047 cajeros, una caída del 2,4 %. Aun así, el mapa de acceso ha mejorado porque los nuevos canales alternativos se han desplegado justo donde había más riesgo de exclusión.
El dato más relevante está en los municipios. A cierre de 2024, 2.638 localidades, el 32,4 % del total, no tenían ningún punto de acceso presencial a servicios bancarios. Son muchas, pero 608 menos que en 2021. En términos de población, la mejora es más clara: los ciudadanos residentes en municipios sin acceso han pasado de 654.644 a 435.340, lo que supone una reducción del 33,5 %. La población española sin acceso ha bajado así del 1,4 % al 0,9 %.
| Indicador | 2021 | 2024 | Variación |
|---|---|---|---|
| Puntos de acceso presencial | 68.883 | 67.166 | -2,5 % |
| Municipios sin acceso | 3.246 | 2.638 | -18,7 % |
| Población sin acceso | 654.644 | 435.340 | -33,5 % |
| Oficinas bancarias | 19.014 | 17.377 | -8,6 % |
| Cajeros automáticos | 42.889 | 41.842 | -2,4 % |
| Oficinas móviles | — | +1.166 desde 2021 | Fuerte crecimiento |
El avance se nota especialmente en los pueblos más pequeños. En los municipios de menos de 500 habitantes, los puntos de acceso presencial aumentaron un 55,2 % gracias al despliegue de 712 oficinas móviles y 175 cajeros adicionales. Esta mejora permitió incorporar algún punto de acceso en 485 municipios y benefició a 115.534 residentes. Aun así, el reto sigue siendo enorme: 2.531 municipios de menos de 500 habitantes siguen sin acceso presencial, el 63,4 % del total de localidades de ese tamaño.
El informe también muestra diferencias territoriales relevantes. Solo la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia tienen puntos de acceso presencial en todos sus municipios. Cataluña ha registrado una mejora intensa en los últimos años, mientras Castilla y León y Aragón concentran el mayor número de municipios sin acceso, en buena parte por su baja densidad de población y su estructura territorial dispersa. Andalucía, por volumen absoluto, es la comunidad con más puntos de acceso, con 11.296 entre oficinas, cajeros y medios alternativos.
El efectivo sigue vivo, pero los nuevos canales se usan poco
La mejora del acceso no significa que el problema esté resuelto. El Banco de España advierte de que los canales alternativos, aunque han crecido, todavía tienen un uso bajo. Las oficinas móviles, Correos Cash y otros medios similares apenas alcanzan en torno al 3 % de uso en el mejor de los casos y alrededor del 1,5 % en municipios sin oficina bancaria estable.
Este punto es importante porque la inclusión financiera no se mide solo por la existencia de un servicio sobre el mapa. También importa si los vecinos saben cuándo pasa el ofibús, si el horario encaja con sus necesidades, si pueden realizar las operaciones que necesitan, si confían en el canal y si el desplazamiento sigue siendo razonable. Tener un punto de acceso no siempre equivale a tener un servicio cómodo.
El efectivo, además, mantiene un peso elevado. Según el informe, fue el principal medio de pago para el 57 % de la población en 2025. Entre los mayores de 64 años el porcentaje sube al 79 %, y en municipios sin oficina bancaria estable alcanza el 71 %. Son cifras que explican por qué el cierre de sucursales y cajeros afecta más a determinados colectivos que al usuario urbano habituado a tarjeta, móvil o banca online.
Los pagos móviles avanzan, pero todavía no sustituyen por completo al efectivo. El 15,3 % de la población ya usa el móvil como principal modo de pago, 7 puntos más que en 2023, y Bizum llega al 37 % en operaciones entre particulares. El cajero automático sigue siendo, con mucha diferencia, el principal canal para obtener efectivo: lo usa el 79 %, frente al 8,4 % que recurre a la ventanilla bancaria.
La satisfacción con los servicios bancarios presenciales también ha mejorado. El Banco de España señala que supera el 80 % para ventanilla y cajero, rebasa el 85 % entre las personas mayores y alcanza el 93 % para la ventanilla en municipios sin oficina estable. El dato sugiere que, cuando el servicio existe y funciona, se valora bien. El problema está en llegar a quienes todavía quedan fuera o tienen un acceso demasiado limitado.
La brecha más delicada: inmigrantes en situación irregular
La gran novedad del informe es el análisis de la inclusión financiera de la población inmigrante. El Banco de España distingue entre inmigrantes en general e inmigrantes en situación irregular, porque la realidad de ambos grupos es muy distinta.
En términos generales, el informe no detecta una brecha estructural entre la población inmigrante regular y la población nativa cuando se comparan perfiles similares de edad y renta. La bancarización de los inmigrantes es algo menor, pero sigue siendo elevada: 93 %, frente al 99 % de los nacidos en España. También hay diferencias en remesas, tarjetas de crédito, vehículos de ahorro, hipotecas, crédito informal y percepción de rechazo en el mercado de crédito, pero no dibujan una exclusión financiera generalizada.
El diagnóstico cambia en el caso de los inmigrantes en situación irregular. Este colectivo afronta barreras importantes para abrir una cuenta, pese a que las cuentas de pago básicas fueron concebidas precisamente como una herramienta de inclusión. El Banco de España señala que el número de estas cuentas al inicio de 2025 no llegaba, en el mejor de los casos, a una por cada ocho inmigrantes en situación irregular.
Las causas son varias: falta de información, escasa oferta, aplicación restrictiva de los requisitos de apertura y dudas de las entidades por la normativa de prevención del blanqueo de capitales. El informe no ignora esos riesgos regulatorios, pero advierte de que las cuentas de pago básicas no están cumpliendo plenamente su función.
La consecuencia es práctica y social. Sin cuenta bancaria, una persona encuentra más dificultades para cobrar, alquilar, domiciliar pagos, recibir ayudas, ahorrar con seguridad o integrarse en la economía formal. La exclusión financiera no es solo un problema bancario: puede acabar reforzando otras formas de vulnerabilidad.
El Banco de España plantea varias líneas de actuación: reforzar la educación financiera, facilitar el acceso a cuentas de pago básicas, adaptar productos y prácticas para que las entidades gestionen mejor los riesgos regulatorios y avanzar en mejoras normativas. El anteproyecto de Ley de la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero ya incorpora medidas para clarificar y facilitar el acceso a estas cuentas.
El informe deja una lectura doble. España ha mejorado la cobertura territorial de los servicios bancarios presenciales pese al cierre de oficinas y cajeros, especialmente en zonas rurales. Pero el reto de la inclusión financiera se ha desplazado: ya no basta con contar puntos de acceso. Hay que mirar si los canales alternativos se usan, si el efectivo sigue disponible para quienes lo necesitan y si los colectivos más vulnerables pueden abrir una cuenta sin quedar atrapados entre la burocracia, la desinformación y el miedo regulatorio.
Preguntas frecuentes
¿Ha mejorado realmente el acceso a servicios bancarios en España?
Sí. Aunque hay menos oficinas y cajeros, entre 2021 y 2024 se redujo el número de municipios y personas sin acceso presencial gracias sobre todo al despliegue de oficinas móviles.
¿Cuánta población sigue sin acceso presencial a servicios bancarios?
A cierre de 2024 había 435.340 personas viviendo en municipios sin punto de acceso presencial, el 0,9 % de la población española.
¿Qué son los ofibuses?
Son oficinas bancarias móviles que se desplazan a municipios, especialmente rurales, para ofrecer servicios presenciales en localidades donde no hay sucursal fija.
¿Cuál es el principal problema de inclusión financiera detectado?
El Banco de España destaca el riesgo de exclusión de los inmigrantes en situación irregular, que tienen muchas dificultades para abrir cuentas de pago básicas.








