En la Comunitat Valenciana, la capacidad de recuperación tras eventos climáticos extremos como la DANA (Débil Ananá) recibe un impulso significativo gracias a una iniciativa innovadora que pone en el centro a quienes más han sido afectados. La incubadora CON VALORES ha lanzado el programa «Emprender con Propósito: Reactivación Social y Económica post-DANA», una apuesta por la integración, la solidaridad y el desarrollo sustentable en los municipios de Valencia y Castellón más dañados por las recientes inundaciones.
Con el respaldo de la Generalitat Valenciana, esta iniciativa tiene como meta acompañar a 100 emprendedores durante 2026, facilitando no solo la reactivación económica, sino también la reconstrucción emocional y social de las comunidades afectadas. La propuesta surge como respuesta a la necesidad de transformar la destrucción y el desánimo en oportunidades de crecimiento, apostando por un emprendimiento inclusivo y adaptado a las realidades de cada persona.
Este programa se distingue por su enfoque abierto y sin requisitos estrictos: no importa la edad, el origen, el género ni la idea que cada participante tenga en mente. Lo que realmente importa es el interés en volver a empezar y la voluntad de convertir la experiencia traumática en un proyecto con propósito social y económico. La filosofía de CON VALORES se fundamenta en que nadie debe quedar excluido por falta de recursos, contactos o formación previa, por lo que ofrecerá un itinerario completo con formación práctica, mentoría especializada y apoyo emocional, tanto en modalidad presencial como en entornos digitales.
Andrea Platero, una de las cofundadoras de la incubadora, enfatiza que su misión va más allá de cultivar ideas de negocio: se trata de acompañar a las personas en su proceso de recuperación, ayudándolas a redescubrir su potencial y a fortalecer su confianza en sí mismas y en su comunidad. La iniciativa busca, además, brindar herramientas para superar las barreras digitales que puedan limitar la participación, garantizando que todos tengan acceso a las oportunidades que ofrece el programa.
El inicio del proyecto está previsto para el 7 de mayo, y su objetivo principal es transformar las dificultades en soluciones viables y sostenibles. Los participantes no solo aprenderán a crear un negocio, sino que también encontrarán un espacio de apoyo y solidaridad que les permita revalorizar sus habilidades y fortalecer su tejido social.
Desde la organización, Melquiades Lozano, presidente y cofundador, destaca que el emprendimiento tras la pérdida no solo consiste en levantar un negocio, sino en construir una nueva forma de vida. La visión que impulsa esta iniciativa es que las zonas afectadas puedan recuperarse desde adentro, aprovechando la resiliencia y el talento de sus habitantes.
En una sociedad que cada vez valora más el impacto social y ambiental, programas como este marcan la diferencia, promoviendo un modelo de desarrollo que mide el éxito no solo en cifras económicas, sino en la capacidad de reconstruir vidas, fortalecer comunidades y abrir caminos de esperanza en tiempos difíciles. La respuesta a la emergencia climática y sus consecuencias, por tanto, pasa también por apostar por la empatía, la inclusión y la creatividad de quienes, después de la tormenta, buscan un nuevo horizonte.








